Es indudable, que una de las fases más importantes de un proceso de intervención ante una emergencia, es la que comienza con la detección de dicha emergencia y termina con la comunicación de su existencia a los Servicios que deben atenderla.
Varias son las fórmulas para recorrer ese “camino”, pero lo normal es que en su inicio exista alguna persona que sea observadora directa de una situación de riesgo potencial para la vida o integridad física y/o psíquica de seres sintientes, o para las cosas.
Una de esas fórmulas, es la que integra la participación de una Central Receptora de Alarmas, que recoge información, proveniente de una persona o de un sistema técnico, sobre la situación y la traslada directamente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en el caso de incidencias exclusivamente policiales o a los 1-1-2 en el resto de incidencias.
Con la intención de mejorar la fase de atención a las emergencias de la que estamos tratando, la Asociación de Empresas de Seguridad (AES) ha editado el “MANIFIESTO 2030 : GESTIÓN INTEGRAL DE LAS SEÑALES DE ALARMA”, que hará llegar al Ministerio de Interior.
Documento que la Asociación Española de Lucha Contra el Fuego (ASELF) apoya.







































