REVISTA FUEGO 161

Estimados socios y lectores, compañeros y amigos:

Una vez más, despedimos un año y damos la bienvenida a otro nuevo e, inevitablemente y casi sin darnos ni cuenta, se tiene una tendencia natural a hacer balance de lo acontecido y a pensar en lo que nos deparará el futuro próximo.

La naturaleza humana nos hace común a todos en muchas cosas por lo que, en mi caso concreto, este proceso de análisis en este punto también lo entiendo necesario y hasta saludable.

Este año que dejamos atrás ha sido muy complicado a nivel social en general y en todos los aspectos, lo que ha supuesto que se vieran afectadas también todas las actividades de la Asociación tanto en un sentido como en otro.

El primer impacto y el más llamativo es el económico ya que esto está suponiendo que se nos generen muchas dificultades en el funcionamiento ordinario de ASELF debido a que tenemos recursos financieros y económicos muy comprometidos por la falta de cumplimiento de terceros (sobre todo de organismos públicos). Además, a muchos de los socios y colaboradores –tanto particulares como empresas e instituciones– les está siendo imposible poder participar y colaborar, muy a su pesar, en las distintas actividades por falta de unos mínimos recursos económicos.

Ante la situación actual tengo claro que el compromiso de la Asociación con sus fines se debe volver más intenso si cabe, ya que cuanto peor sea la situación más sentido social tendrán las actividades de ASELF y más necesario será intensificar y renovar el compromiso de los que formamos parte de la Asociación con estas actividades.

De hecho, el que haya menos recursos disponibles y menos posibilidades en todos los sentidos hace mucho más necesarios –y escasos– los foros y las oportunidades donde compartir y dar cabida a las inquietudes que como colectivo tenemos (lo que va a influir, me temo, enormemente en los temas relacionados con la formación). De ahí que desde ASELF tratemos de seguir en la línea de la “desmercantilización” de muchas actividades ya que el futuro va a obligar, en general, a una mayor solidaridad, generosidad y sacrificio por parte de todos.

No obstante, después de hacer balance de lo que ha sido el 2011 y con la esperanza de lo positivo que nos pueda venir en el 2012, la anécdota que inevitablemente me viene a la cabeza nada tiene que ver con las actividades de ASELF (aunque si a nivel personal con uno de nuestros estimados miembros) pero que desde luego nos sirve de paradigma y de lección y nos recuerda y nos pone de manifiesto lo que supone participar de una asociación cuyas actividades y fines están comprometidos y al servicio de los demás (de ahí la declaración de utilidad pública de ASELF).

Sin muchos más datos y en esencia, uno de nuestros socios –con lo que voy a contar él ya sabe quién es y además es alguien a quien tengo el honor de tener por amigo– tiene un hijo pequeño que tiene algunas dificultades para hacer actividades físicas pero que sin embargo su espíritu de superación le hace participar en todas las actividades que puede. En una de estas participaba hace unos meses en una carrera de atletismo yendo en los últimos puestos cuando a pocos metros de la meta el chico que iba delante de él se cayó.

Lo “normal” es que le adelantara con el fin de quedar mejor y de no de estropear su prueba pero sin embargo se paró, se interesó por la situación de su “contrincante” por si se había hecho daño, ayudó a su compañero a levantarse y entraron en la meta, eso sí, los últimos.

Los espectadores que presenciaron la situación al entender el gesto y al ver a los dos competidores entrar juntos en la meta se emocionaron y rompieron a aplaudir. Todo el argumento que dio el chaval a su comportamiento fue que el chico que se cayó “es mi amigo”.

Conociendo al padre no me extraña el comportamiento del hijo, pero desde luego, está claro que ni las medallas dan gloria y reconocimiento ni hacer todo por ser el primero garantiza el éxito. Y aquí está la esencia que nos debe caracterizar como Asociación, lo importante son las personas, lo que somos capaces de aportar y lo que entre todos conseguimos.

Por esto último, no quiero acabar estas líneas sin reconocer expresamente el esfuerzo permanente que se ha hecho entre todos este año que cerramos y cuyo fruto es: una estructura de gestión cercana al socio, activa y eficiente; el desarrollo de unas jornadas técnicas y una importante cantidad de acciones formativas de una elevadísima calidad; el compromiso real de mantener informados y vinculados a nuestros socios; la continuidad en los proyectos, grupos y comités técnicos y de investigación en los que se estaba colaborando; la realización en Toledo de nuestro

23º Congreso Nacional de Bomberos… Y aun así y de cara al 2012, todavía nos quedan muchas cosas por hacer aunque haya muchos nubarrones en el horizonte.

Pablo Gárriz Galván

Presidente

 

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